
Se retiró el chileno. Uno de los mas grandes definidores, o tal vez el mejor que vi en River. Para mi no fue tan malo su segundo paso por el club aunque está claro fue menos que en el primer ciclo. Inolvidable. Un fenómeno. Gracias por todo Matador
El ex guitarrista de Los Piojos abrió las puertas de su casa para presentar a su nueva banda: La Franela. En una reunión íntima, que contó con “empanadas de la vieja” y un servicio de barman para los invitados, el nuevo grupo desplegó con sinceridad todo su trabajo.Un rato antes de empezar a tocar, Daniel “Piti” Fernández nos dijo: “¡Estoy cagadisimo! Estoy nervioso, medio cagado… nunca me pasó esto, ni con Los Piojos en River”.Sin embargo, esos nervios no se notaron porque todo salió como debía. Para dar comienzo a su presentación íntima eligieron “Lo que me mata”, tema que quedó afuera de Civilización, según contó Piti, y será el primer corte de difusión del primer disco de La Franela. Sonidos que evocan al paisaje caribeño; algo de reggae, pero sin dejar de lado los solos de guitarra que le dan su toque rockero; ritmos candomberos; un suave aire piojoso; y otras yerbas, son algunos de los ítems que forman la banda.
El nombre del grupo es en honor a Francisco Aguilar (guitarra y coros), quien fue el primero en insistir que se concrete el proyecto.
-¿Cómo surgió La Franela?Piti: Cuando Andrés se operó las rodillas estuvimos obligados a parar, entonces yo iba a la sala de Fernando de Mil Hormigas, de los Skabeche, y tocaba las canciones que sobraban de Los Piojos porque por suerte siempre compusimos todos. No hice casting, no convoqué, se dio naturalmente, son todos amigos míos. Si yo salía a hacer algo, iba haber uno que iba a decir: “estos se están por separar”. Entonces me la banqué, y en un momento dije: “tengo ganas de hacer esto”, los senté a todos los pibes de Los Piojos y se los dije. Me entendieron, no hubo una puteada, no hubo un cachetazo, no hubo nada. Se quisieron matar porque yo fundé la banda y con Micky a los 12 años jugábamos al fútbol juntos, pero bueno. Si yo miro para atrás, Los Piojos son lo más, es lo que hice, es mi casa, son todo, pero no quiero mirar más para atrás, tengo la necesidad de mirar para adelante. No me sale pensar, por suerte me sale sentir. Entonces yo les dije a Los Piojos: “lo que quieran, cuenten conmigo para todo”. Había contratos firmados, había cosas y yo no salí corriendo. Ciro me dijo que estábamos comiendo en una mesa que tenía la pata floja, y yo le dije: “yo soy la pata floja, si vos querés, yo los aguanto, y si no querés, poné otra, pero soy esto”.
La banda la completan Joselo De Diego en coros, Lucas Roca en el contrabajo, Pablo Ávila en saxo, Diego Modica en batería (de Mil Hormigas), Diego Chaves en percusión y Chuky De Ipola, tecladista también de Los Piojos.La presentación de La Franela tuvo temas sobre la soledad, la tranquilidad, la guerra, la arena, el sol y el calor, un poema al alcohol, otros dedicados a su manager y amigos, un cover de Las Pelotas entre estrofas de canciones y como era de esperar, algunos de Los Piojos: “Bicho de Ciudad,” “Vine hasta aquí”,”Entrando en tu ciudad” y “Llega el tren”. También tocaron “No me arrepiento de este amor” de Gilda, en una versión ska-reggae en honor a todos los que son discriminados musicalmente por el estilo que hacen.
El nuevo grupo de Piti tiene pensado comenzar a grabar en febrero del próximo año para que su primer material salga a la calle en abril, y ya tienen visto varios posibles estudios: el de Los Pericos, el de Las Pelotas, y el de D-Mente. Es más, el ex guitarrista de Los Piojos tiene intenciones de editarlo por El Farolito, el sello que fundó con la ya mítica banda oriunda de El Palomar, pero por ahora nada está decidido. Lo que sí es seguro, es que se presentarán por primera vez el 26 de noviembre en La Trastienda.
Después de mostrar en vivo el material que traía bajo el brazo con este nuevo proyecto, Daniel “Piti” Fernández dio cierre a la presentación con una buena explicación que dejó todo bien claro, para que nadie se confunda ni inventen nada: “Yo me separé de la mamá de mis hijos y de Los Piojos el mismo día porque me di cuenta que la vida es una y que si no hacés lo que querés cuando querés, no querés. No querés, no te querés. Y yo me quiero, y me gusta estar bien, tengo ganas de hacer lo que quiero. Cero mala onda, no le digo a nadie lo que tiene que hacer. Tengo ganas de hacer lo que quiero, entonces lo hago”.
La noticia parece repetida, pero no por eso deja de ser sorprendente. Anunciado sólo a través de su página web, sin sponsors ni publicidad, Los Piojos lo hicieron de nuevo: tres Luna Parks (sin dudas, su nueva base de operaciones, que actúa de manera similar al mítico Teatro Arpegios en las presentaciones de Ay ay ay en el 92) llenos de fans, dispuestos a vivir el ritual que la banda ofrece en cada uno de sus shows una vez más.
Pero para que nada parezca igual, Andrés Ciro y compañía innovaron en la puesta en escena, con respecto a las anteriores presentaciones de Civilización, su último CD. Esta vez, no hubo ni cascos ni antiparras, ya que los músicos se presentaron a cara descubierta. Se incorporaron cuerdas y vientos, se dispusieron de forma vertical las cuatro pantallas de leds y hubo un par de pasos actorales: Andrés Ciro representó a un jorobado en "Siempre bajando" (enganchado con "Sympathy for the Devil" y "Hey Jude") y el combo completo se disfrazó de tangueros para recibir a Sergio Pángaro y Baccarat, con quienes hicieron "Pollo viejo", uno de los dos temas de la última placa que no habían sido tocado en vivo hasta el momento (el otro fue "Basta de penas"). En la última noche, Fernando Ruíz Díaz se subió al tablado para una versión a cuantro guitarras de "Morela", y El Mono, Mafia y Michael de Kapanga acompañaron al grupo en "Verano del 92", tal como había ocurrido en la última edición del Cosquín Rock.
Pero el gran momento para los "piojosos" fue la versión del "Blues del San Martín", un viejo tema inédito de la primera época de la banda. "El San Martín eternamente tarde, si al menos tu amor llegara con él no seria duro esperarlo, tal vez hasta seria un placer" cantó Ciro, y emocionó tantos a los seguidores de la primera hora como a los más novatos con esa elegía al ferrocarril suburbano.
Ahora, Los Piojos se preparan para dos fechas que tienen en España: el 1º de mayo en el Festival Viña Rock de Albacete y el 2 de mayo en la Sala Assaig de Palma de Mallorca. El 9 y 10 de mayo la banda llevará su ritual a Rosario, y el 25 del mismo mes volarán a México para presentarse en el Festival Vive Latino.


A esta altura, es incontrastable que Los Piojos es la banda activa más grande del país. Alguno podría argumentar con criterio que si llenan otro River casi sin esfuerzo, es lógico que se les adjudique tal título. Pero la cuestión va más allá de cuántos tickets salieron de las boleterías. No se trata de un duelo de hinchas, ni de ver quién lleva más gente. Lo que genera cada canción que sale del escenario en las 50 mil personas que pueblan el estadio es lo que confirma lo antedicho. No hay tema que pase indiferente. No hay estribillo que deje de ser coreado. Aunque ya se haya cantado mil veces o unas pocas como en el caso de los más nuevos. A todos se les pone la misma garra; la misma entrega.
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