domingo, febrero 12, 2012
CIRO EN COSQUIN ROCK 2012
lunes, enero 16, 2012
ANDRÉS CIRO MARTINEZ EN REVISTA EL GUARDIÁN
Escribe Sergio Marchi
Fotos Nacho Sánchez
La concepción del show, según Martínez, fue veloz y apareció de fuentes diversas que se mezclaron hasta que pudo darle un orden en su cabeza. “Íbamos al centro, al Luna Park, a la Luna... ¿a qué íbamos? ¿A buscar agua? A buscar agua. Una vez que tuvimos eso, me surgió la idea del infierno: imaginé niveles como para ir bajando. Yo no leí La Divina Comedia de Dante Alighieri (bah, leí un tercio), pero sí me acordé del dibujo que hizo Hernán Bermúdez para Verde paisaje del infierno, el disco de Los Piojos. Y pensando en eso arranqué con la idea”.
–Necesitabas un buen diablo para un infierno lunar.
–Sí, pero del infierno me salió una cosa tanguera, que tenía algo de diabólico. Hacía tiempo que quería escribir un tango y se me ocurrió sin pensar. Es muy extraño como a veces se concretan las cosas. Entonces, me referí al diablo en un tango, un poco desde la óptica de Giovanni Papini (autor de Il diavolo). La primera estrofa habla de eso, después me tomé más libertades cuando digo que “nunca garpé un feca a nadie, les hice juicio a mis tatuajes, mi vicio yo lo elegí”. En este tango pensé en un demonio canyengue, y apareció Omar Mollo que me dio perfecto en ese papel.
–¿Se escuchaba tango en tu casa cuando eras chico?
–No, pero yo sí escuché un poco a Gardel. Nunca fui un estudioso del tango ni nada por el estilo. Hicimos “Yira yira” con Los Piojos porque me gustó la letra, se la mostré a los pibes y salió.
–¿Cómo terminás componiendo este tango con otro diablo: Charly García?
–Justo cuando tenía escrita la letra, tocamos con Los Persas en Sunchales, en un festival que cerraba Charly. Cuando llegué al hotel mi manager me dijo que saludara a Charly, que acababa de entrar en una habitación frente a la mía. Le golpeé la puerta, charlamos un minuto, y al rato él me tocó la puerta para pedirme prestada una guitarra. Lo hice pasar y, como estábamos reunidos con los chicos de la banda, se quedó. Comenzó a tocar y a contarnos cosas de los Beatles, y en un momento saqué un celular, le mostré la letra del tango del diablo y él tiró una melodía con la guitarra. La grabamos con un iPhone y un Blackberry, y después me contacté con él, le mandé una grabación y me dio el OK para que lo registráramos. Nunca pensé en escribir un tema con Charly García, pero salió así, como parte de toda esta especie de revolución lunar. Una cosa medio irracional, medio de fiebre.
–¿Este show fue una fábula nacional, popular y ecológica?
–Me gusta más la palabra epopeya. La Luna despierta una fantasía milenaria que todos tenemos adentro. Excede nacionalismos, países y épocas. Siempre representó una lejanía, un imposible al alcance de la vista. Es mucho más accesible que Marte, Venus, el Sol, pero es una isla a la que no llega ningún barco. Y siempre está la fantasía de ser astronauta. Yo, al menos, la tuve. Literariamente te permite todo, porque con la Luna podés jugar con cualquier cosa: es un escenario vacío donde todo es posible. Eso me parecía buenísimo, para las ideas, para los personajes, para Deborah Dixon haciendo de la Reina de las Cavernas, para este demonio que vive abajo con minas. Podía poner cualquier cosa, distintas especies, razas diferentes.
–Al comienzo, llegan a la Luna vestidos de astronautas, sacan la bandera de los Estados Unidos y la reemplazan por la de Argentina.
–Ese gesto es un relato posible, pero en el momento sentí que sacaba la bandera no de un cráter en la Luna, sino de una punta de tierra argentina.
–¿Te emocionaste?
–En ese momento no me emocioné porque estaba pendiente de muchas cosas que no tenían que salir mal como, por ejemplo, que la bandera argentina se desplegara, que la yanqui volara a tiempo. Hay algo que leí en estos días: “Entre lo sublime y el ridículo hay un paso”. Salir los cinco vestidos de astronautas en una superficie lunar en un estadio tuvo algo de eso, pero también fue jugar con una situación entre dramática y humorística, para conmover.
–Cuando sacaste la bandera yanqui y pusiste la argentina, el público lo vinculó con Malvinas y cantó “el que no salta es un inglés”. ¿Fue una lectura correcta?
–Los yanquis y los ingleses racialmente son anglosajones. No veo a los ingleses sólo como potencia colonial, aunque su política exterior es imperialista. También conozco ingleses maravillosos, que nos transmiten el fútbol y el mejor rock and roll de la Tierra. Cuando voy a Europa tengo una cosa de admiración, de entendimiento porque me gusta leer historia. Sé por lo que pasaron: no veo solamente la calle asfaltada de hoy. Pero también noto el contraste con la pobreza de América Latina y me resulta incómodo. Sobre todo sabiendo que hay cierta responsabilidad de parte, no toda, del Primer Mundo en que nosotros seamos Tercer Mundo. O hay una intención permanente con la connivencia de los cipayos, como diría Jauretche, de que hubiéramos seguido siendo colonia.
–¿Qué hubiera dicho Jauretche de tu show?
–¿Sentís que este show espacial podía servirte para “despegar” definitivamente de Los Piojos?
–No lo sé y tampoco pensé en eso.
–¿Qué te produce que un montón de pibes te pida que Los Piojos se vuelvan a juntar?
–Lo veo como un canto del momento, más que como un razonamiento real. Si uno lo razona: Tavo no está más, Roger le hizo juicio a toda la banda, incluidos Tavo y Pity. Pity abandonó la banda y se ocupó de ensuciar la historia de Los Piojos cada vez que abrió la boca. Miki se fue a Córdoba y formó su banda. Entonces, pedir eso es imposible. Yo tengo mi proyecto y estoy feliz. Es una cosa de adolescentes y del fragor del momento, más que algo que pudiera concretarse alguna vez.
–¿Sentís algo especial cuando hacés un tema de Los Piojos?
–Siento un gran placer, me gustan como suenan hoy los temas de Los Piojos y me encanta agitar: soy un agitador y quiero llevar a la gente lo más arriba posible. Me encanta que eso pase: desempolvar viejos temas de Los Piojos que no se tocaban desde hacía mucho, sorprender y compartir ese placer. Fue una etapa muy grata de mi vida, que me dio el lugar que ocupo hoy. Muchas de esas canciones son mías y en otros casos hice las letras, melodías, armonías. A este repertorio lo siento como propio. No tengo nostalgia y cada vez que hago un tema lo vivo como algo del momento.
–En el show le rendiste homenaje a dos emblemas del rock nacional: Luca Prodan y Pappo. ¿Qué dejaron en vos?
–Luca y Pappo aparecen mencionados dos veces. Luca está en el “Malambo para Luca”, pero también en el final de “Quemado” donde hago una parte de “Don’t Turn Blue”. Y en “Manjar” hago “Debedé”. Luca para mí fue sorprendente, un tipo sin caretas, alguien que gritaba como yo quería escuchar. Siempre lo sentí un artista inconmensurable. Una de las cosas que me gustan de él, es que detrás de toda su locura tenía un gran cerebro. Era alguien que sabía de lo que hablaba, tenía una cultura muy amplia y no una locura divagante. Era la locura genial, creativa, que definía. Exactamente lo mismo te podría decir de Pappo: otro loco genial. Él me movió y me pegó mucho porque fue el único que entendió el blues como a mí me gustaba escucharlo. Pappo tenía el swing negro que nadie logró. Pero te olvidaste de uno que también mencioné, que es un maestro del rock and roll: Moris. Tocamos un fragmento de “El mendigo del Dock Sud”.
–Podrías haber llevado la misma cantidad de público y ganado más dinero con un show convencional. ¿Qué hizo que te metieras en todo este lío espacial?
–La búsqueda de la magia. Cuando yo vi una campana de cocina industrial, que es lo que parecía el cohete gris, sin pintar, bajando con esa suavidad, con Así hablaba Zaratustra de fondo, se me llenaron los ojos de lágrimas. Me pareció mágico. Me parece profundamente emocionante que ese cohete tenga la bandera argentina. Porque creo que es un destino posible y al que nos asomamos un par de veces en la historia. No hay tarea difícil que en algún momento no haya sido vista como imposible. Y esos imposibles, esos sueños, son los que impulsan a la gente.
martes, mayo 24, 2011
jueves, marzo 24, 2011
lunes, noviembre 08, 2010
sábado, septiembre 25, 2010
CIRO EN EL LUNA PARK (CRITICA CLARIN)
Media hora después de lo pautado, una intro árabe dio paso a Antes y después , con sus versos finales explícitos (“Hoy todo vuelve a empezar, y será lo que ya fue”). Era el debut porteño de Andrés Ciro Martínez al comando de Los Persas, la vuelta a los escenarios porteños del líder de Los Piojos como solista después de su despedida en River. Previamente, la recepción había sido inusual para un concierto de rock: como grupo soporte, un cuarteto de percusión ejecutaba piezas -también de raíz árabe- al lado de la consola de sonido. La asociación con el trance hipnótico que Brian Jones grabó en Marruecos con los Masters Musicians of Jajouka era inmediata, aunque el público prefirió el pogo como precalentamiento, como si se tratara de una Fiesta Bubamara. La serie de tres shows de Ciro en el estadio de Corrientes y Bouchard, que iguala a la marca de Andrés Calamaro y Divididos en el mismo sitio, permiten diagnosticar la actualidad del rock argentino. Mientras que algunos rockeros eligen mostrarse en el interior (Indio Solari), guardarse hasta nuevo aviso (La Renga), disolverse en dimensiones más íntimas (Gustavo Cordera y el resto de los Bersuit), sembrar interrogantes (Viejas Locas tras los disturbios de Vélez y los affaires policiales de Pity Alvarez) o dar paso a la avanzada post Piojos (La Vela Puerca, No Te Va Gustar, Las Pastillas del Abuelo), el resto (grupos nuevos y solistas) sólo convocan multitudes en festivales.
Ciro debía demostrar que él era el “jugador dominante” dentro de una estructura que culminó con un divorcio traumático con sus ex compañeros Piojos. Y a fuerza de rock and roll, R&B de la vieja escuela y boogie (la versión de El viejo , de Pappo, Blues del gato sarnoso , Rockabilly para siempre ) la noche tomó calor y color, con una puesta de imágenes notable (en Servidor se pudo ver al propio Ciro como un mayordomo). El modelo sonoro elegido es el de los Rolling Stones entre Black and Blue y Some Girls : los Persas beben de la fuente del directo de Love You Live antes que del de Still Life . O sea: más Chuck Berry, funk y disco music ( Manjar , que anexó Debedé , de Sumo, y Miss You , de los Rolling), menos Motown; más “Banda de garage” y casi nada de música rioplatense.
El resultado fue satisfactorio para público y músicos: Ciro desplegó su histrionismo como frontman, revisó viejas glorias de su ex banda ( Todo pasa , Si dijeras ) y también cayó en los vicios del peor Charly García: arengar al público hasta hacerlo cantar más de lo que corresponde.
Para los bises, primero Micky Rodríguez (en el reggae Paso a paso ) y luego Dani Buira y La Chilinga ( Verano del ‘92 y Malambo para Luca ) reforzaron la idea de la legitimación: tres de los cinco Piojos originales estaban juntos en escena. Y Trapos (track oculto de Espejos ) funcionó de la misma forma que Finale , de Los Piojos, con un Ciro que nombró los barrios de las banderas que portaban los asistentes. Parafraseando a Led Zeppelin, el ritual, para Ciro y para los piojosos, sigue siendo el mismo.
Ficha
Ciro y Los Persas recital SALA Estadio Luna Park fecha 22, 23 y 25 de septiembre
Bueno
“Que se vuelvan a juntar”
El miércoles, con los ex Piojos Micky Rodríguez y Dani Buira en escena, el cantito que se venía obviando desde el inicio se hizo inevitable: “Olé olé; olé olé olá, ¡Sólo les pido que se vuelvan a juntar!” Ciro miró a sus ex compañeros y atinó a decir “¡Pero si estamos juntos!” Una forma elegante de “desconocer” el clamor popular en su primer show capitalino como solista.
jueves, septiembre 23, 2010
CIRO EN EL LUNA PARK
Primera parte. Con velos y turbantes, Andrés Ciro Martínez y Los Persas abrieron el show con "Antes y después", como en Espejos, el disco que presentaban en el Luna Park. Después asomó un cover de Pappo ("El viejo") y una perlita piojosa: "Te diría". La lista era un subibaja constante. Aunque el público recibía bien las novedades solistas del cantante (especialmente las más enérgicas, caso "Banda de garage" y su afano a los Kinks), el lugar terminaba explotando con los hits del grupo que lo hizo popular, como pasó después con "Todo pasa" y "Luz de marfil".Se sabe: todo solista necesita de un puñado de músicos a su alrededor para colgársele del cuello, hacerle morisquetas y arengarlo en los solos. Así que ahí estaban, estoicos, Juanjo Gaspari y Juan Abalos en guitarra, Lulo Isod en batería, Broder Bastos en bajo y Chucky de Ipola en teclados. Sonaban aceitados, pese a no zapar juntos hace más de un año. "¿Cómo andan, tanto tiempo? Alucinante este recibimiento que me han dado", agradeció Ciro y se retiró. Intermezzo.
Segunda parte. Tras un cambio de vestuario, el grupo salió de camisa y smoking, look bien fifties, para estar a tono con los temas "Blues del gato sarnoso", "Rockabilly para siempre" y "Blues de la ventana" (en un escenario paralelo, montado del lado del Super Pullman). En el medio, mecharon "Blues del traje gris", un oldie de Chactuchac (1992) que encajaba perfecto. "¿Tienen ganas de bailar?", preguntó Ciro, dando pie a un bloque disco (¡hasta hizo pasito a lo Travolta!) con "Ruleta" y "Manjar", más algunos fraseos de "Miss you", de los Rolling Stones, y "Debede" de Sumo. Chucky fue el principal compinche para este segmento.Tercera parte. Ya más relajados, de remera y pantalón, llegó lo mejor. Con Micky Rodríguez de invitado ("un viejo amigo, que no es lo mismo que un amigo viejo") hicieron "Paso a paso", un reggae de protesta, y después se acopló Daniel Buira con La Chilinga en percusión para "Verano del '92". Un mini-ritual, todo un déjà vu. El público piojoso reversionó el clásico cantito ricotero: "Olé, olé, olé, olé, olá, sólo te pido que se vuelvan a juntar". Ciro mostró una mueca de sorpresa. "Si acabamos de juntarnos...", gambeteó con mucha cadera y siguió con "Malambo para Luca", acompañada de imágenes del Pelado en las pantallas, y la lúdica "Chucu chu" (a falta de "Como Alí"), con la banda haciendo trencito (!) sobre el escenario.
Cuarta parte. Para el final quedaron tres temas de Espejos: "Insisto", "Noche de hoy" y el track oculto del álbum, conocido como "Trapos" y devenido en un nuevo "Finale", con la lectura de los barrios de todas las banderas del público, ese momento donde uno ya va enfilando para el fondo. Berazategui, González Catán, Maquinista Savio, Hurlingham, Liniers, Almagro, Ramos Mejía... y la puerta de salida del Luna Park.
Crónica Diario Show
Entrevista previa en Clarín
martes, agosto 17, 2010
CIRO EN CORDOBA
"Hoy todo vuelve a empezar y será lo que ya fue...". Obviamente, a Andrés Ciro Martínez no se le escapa el doble mensaje de "Antes y después", aún cuando - en la superficie - sea un tema de amor cuyo destinatario es una mujer. Seguramente por eso fue elegido como primer corte de su primer álbum, Espejos, y también, por las mismas razones, haya sido el tema con el que empezó su concierto en el Orfeo Superdomo de Córdoba, que significaba su debut "oficial" como solista.
Un concierto que, además de un nuevo comienzo, dejó pocas dudas en cuanto al futuro de su nueva propuesta. Los Persas, su nueva banda, sonó con una solidez y profesionalidad que hacía pensar que ya tiene mucho camino recorrido, y además -esto es importante-, puso garra y convicción, como si fuera verdaderamente un grupo y no un conglomerado de sesionistas eficaces, contratado para acompañar un solista (una impresión reforzada por el hecho de que los músicos participan en la composición de algunos temas).
Ciro también parece sentirse seguro del camino iniciado, y quizás por eso eligió el camino más riesgoso. En un concierto de dos horas y media, interpretó los 15 temas de su nuevo álbum, 3 covers, y sólo 6 canciones de Los Piojos (algunas en versiones bastante diferentes de las originales), cuando evidentemente hubiera sido mucho más seguro y confortable - tanto para él como para su público - mostrar un repertorio más balanceado entre la etapa anterior y la presente.
El salvo inicial de tres temas parecía delinear claramente sus prioridades actuales: "Antes y después", el mascarón de proa de su etapa solista, "El viejo", de Pappo, un reconocimiento a sus raíces en el rock argentino, y "Desde lejos no se ve", de Los Piojos, en una versión funky que puso a bailar al público (unas 6.000 personas) congregado en el Orfeo Superdomo, un lugar con una capacidad y condiciones acústicas que nos provoca cierta envidia a los porteños, que no poseemos un espacio similar.
Luego llegó una de las canciones más introspectivas del nuevo disco, "Espejo", complementada -al igual que todos los temas del álbum - por magníficas imágenes, coordinadas al milímetro con la música. En "Vas a bailar" invitó a su hija, Manu Martínez, en guitarra (también participa en el disco). La conmovedora letra del tema, parece un mensaje dedicado a sus hijos, pero también a sí mismo: "Aunque no encuentres tu voz, aunque te paguen con platos de arroz, aunque te asustes y puedas caer, la dignidad no se pierde, sabés".
Siguió un segmento a puro rock'n'roll: una versión inesperada - y buenísima - de "Tulsa Time" de Eric Clapton ("hasta que se me ocurra una versión en castellano van a tener que aguantar mi inglés", explicó Ciro), "Los mocosos", de Chactuchac, transformado en un poderoso rock stone, y "Blues del gato sarnoso", donde Ciro se lució con su particular - y única - manera de frasear, haciendo un uso muy musical del sonido de las palabras. Fin de la primera parte.
Tras un breve intervalo, la segunda parte permitió el desarrollo de casi todo lo que restaba de Espejos, comenzando con el "Rockabilly para siempre", con una sección de vientos, e imágenes en blanco y negro que se unían a la perfección con el swing casi jazzero de la canción. Entre los numerosos momentos para destacar estuvo la interpretación vocal de Ciro en el "Blues de la ventana", que un público atento supo recompensar con un gran aplauso. La invitación a Micky Rodríguez para "Paso a paso", un reggae con temática contestataria, abrió un capítulo particularmente emotivo, que culminó con "Tan Solo", cantado por toda la audiencia. Luego de "Ruidos", cuyo clima alucinatorio fue acertadamente realzado por la puesta visual, llegó la participación de otro ex-Piojo, Dani Buira -junto a la Chilinga-, en el "Malambo para Luca", dedicado al "cantante de la banda de rock más extraordinaria que hubo en Argentina, Sumo", como explicó Ciro al presentar el que es quizás el único tema del álbum con influencia folclórica. Tampoco puede pasar desapercibido el hecho de que en el escenario estuvieron tres de los cinco integrantes originales de Los Piojos.
Faltaba aún una última parte a todo rock, que combinó una versión de gran intensidad de otro tema de Pappo, "Algo ha cambiado"- donde el tempo acelerado y el sonido pesado hacían recordar a Motorhead-, con "Muevelo" e "Insisto".
Para terminar, se despacharon con cuatro bises, entre los que se destacó una furiosa interpretación de "Cruel" (otro tema de Chactuchac), con la banda a full, y una canción que, aunque en el álbum está incluída como track oculto porque no llegaron a terminarla ("Trapos"), promete convertirse en un highlight de los recitales, ya que Ciro va nombrando una por una las banderas presentes, con sus lugares de procedencia.
El hecho de que el cantante haya elegido terminar -tanto el concierto como los bises- con temas del nuevo álbum, dice bastante acerca de la solidez del material; el líder no precisa apoyarse en viejos éxitos para llevar adelante un show que no decayó en ningún momento, y solo promete mejorar para el momento en que Ciro y los Persas desembarquen en el Luna Park, el 22 y 23 de septiembre.
Por Claudio Kleiman, desde Córdoba
Aquí Crónica Clarín
viernes, julio 23, 2010
CIRO PRESENTO SU DISCO
Si ser lo mismo es virtud, vos sabés también que es quietud. Si anda rondando la felicidad, no tengas miedo de cambiar ”. La frase pertenece a Vas a bailar , uno de los catorce temas de Espejos , el disco debut de Ciro y Los Persas, el proyecto musical al que se mudaron la voz y las composiciones del ex líder de Los Piojos. Se presentó el lunes en una escucha íntima para medios y amigos. La estrofa se carga de sentido en su garganta y en su momento artístico. Va para adelante Ciro.Cuando una banda se separa y sus músicos emprenden proyectos solistas, cada uno se lleva consigo parte de la esencia de la banda. Su propia parte. Bersuit es el caso más claro y reciente con los tangos de Juan Subirá, las canciones de Cordera y el rock de Oscar Righi y el resto de los Bueyes. La voz es siempre un instrumento difícil de sustituir. En Espejos está la esencia más pura de los Piojos.
Difícil definir en pocas palabras y con sólo una escucha un trabajo que llevó meses. Lo que sigue serán sólo primeras impresiones con poca profundidad. Antes, es justo destacar la presencia innovadora del teclado y los arreglos de Chucky de Ipola y presentar la banda que se completa con Juan Gigena Abalos y Juanjo Gaspari en guitarras, el bajista brasileño Broder Bustos y Lulo Isod en batería y percusión. Para Espejos , se suman Diego Arnedo, Micky Rodríguez y Dani Buira -ex Piojos al frente de La Chilinga-, como nombres a destacar en la lista de invitados.
Vayamos tema por tema.
Antes y después abre el disco y es la canción que ya rota en las radios. No hay misterios a develar aquí.
Servidor es un rock en clave stone que va al frente con la armónica de Andrés y los teclados de Chucky.
Insisto es una balada épica, que navega las mismas aguas que Calamaro.
Espejo quizás lo más novedoso del disco, apuesta a un clima entreverado en un ambiente familiar y un sonido cósmico, hipnótico y profundo al estilo del oriental Jorge Drexler.
Banda de garage , en honor a su nombre, es un relato de personajes urbanos siguiendo el sueño de la banda de rock.
Vas a bailar es una balada piojosa pura.
Rockabilly para siempre es bailable para lustrar livings con la suela.
Chucu Chu tiene destino de hit y cita al Fantasma de Canterville , de Sui Generis.
Paso a paso es un reggae que viaja de Africa a América Latina.
Ruidos es el tema más oscuro del disco.
Noche de hoy , casi con certeza, cerrará varios shows.
Malambo para Luca es un homenaje en clave electro-folk-rock con mención a Mañana en el Abasto en la melodía. Y en Blues del gato sarnoso bailarán al ritmo del daba daba dubi, ese que es marca registrada de Ciro. Así como lo eran Los Piojos.
Aquí la crítica de Rolling Stone
martes, julio 20, 2010
domingo, julio 18, 2010
EL ALBUM DE CIRO
La semana que viene sale el album de Ciro.
Circular DBN:
En la semana del día del amigo, Ciro lanzará el primer disco de su carrera solista acompañado por su banda Los Persas. La canción "Antes y Después" ya está sonando como adelanto de este muy esperado nuevo material.
Tiempo después del último show de Los Piojos el 30 de Mayo de 2009, ante 75000 piojosos colmando River, Ciro comenzó a dar forma a un nuevo sueño.
Luego de armar la banda y de un trabajo muy intenso, el disco "Espejos", saldrá por fin a la luz.
14 temas, para alegría de antiguos y nuevos seguidores. Mucho rock, blues, algún reggae, malambo y canciones alucinadas de quien fuera el cantante y principal compositor de la banda antes mencionada. Con nuevos colores y sonidos. En el comienzo de una nueva búsqueda.
Fechas de presentación oficial de "Espejos"
14 de Agosto - Orfeo Superdromo de Córdoba
10 de Septiembre - Anfiteatro A. Bustelo de Mendoza
22 de Septiembre - Estadio Luna Park
Temas:
1-Antes y Después / 2-Servidor / 3-Insisto / 4-Espejos / 5-Banda de Garage / 6-Vas a Bailar / 7-Rockabily para Siempre / 8-Blues de la Ventana / 9-Chucu-Chu / 10-Paso a Paso / 11-Ruidos / 12-Noche de Hoy / 13-Malambo para Luca / 14-Blues del Gato Sarnoso




